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Londres: el escenario permanente

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Caminar por Londres produce una extraña sensación de déjà vu. Debido a la enorme presencia de la ciudad en el cine, incluso quien la visita por primera vez reconoce de inmediato sus perfiles: el Támesis, las mansiones victorianas o ese paisaje urbano donde conviven el patrimonio gótico y la arquitectura contemporánea. Es una ciudad que se deja recorrer como un escenario, donde cada barrio parece tener asignado un papel distinto.

En el centro, el eje formado por la Abadía de Westminster y el Palacio del Parlamento impone una escala monumental. La abadía, más allá de su arquitectura gótica, funciona como un inventario de la historia británica de los últimos mil años; allí se celebran las coronaciones monárquicas y reposan los restos de figuras históricas. Al otro lado del río, el London Eye permite observar la ciudad desde la altura y entender cómo el South Bank se ha consolidado como un núcleo cultural esencial.

La vida cultural londinense tiene uno de sus epicentros en el Royal Albert Hall. Este auditorio es reconocible por su forma circular y por acoger los Proms, un festival que, a pesar de su prestigio, mantiene un carácter popular y accesible durante el verano. Cerca de allí, en el West End, el barrio de Covent Garden concentra la oferta de teatros y ocio, con un pulso que se mantiene activo hasta bien entrada la noche.

Para obtener una perspectiva distinta de la ciudad, la azotea de la Tate Modern ofrece una vista despejada hacia la Catedral de San Pablo y la City. Es un punto de observación privilegiado para notar el contraste entre la solidez de las cúpulas antiguas y los rascacielos de vidrio que definen el Londres financiero.

Los mercados son, quizá, la mejor forma de entender la diversidad de la ciudad:

  • Portobello Road y Notting Hill: Aunque la película de finales de los noventa le dio una proyección global definitiva, el barrio conserva un aire cosmopolita. Su mercado de antigüedades y los puestos que venden desde pan artesano hasta música atraen todavía a quienes buscan ese rincón de fachadas coloridas y ritmo vecinal.
  • Borough Market: Este mercado gastronómico ha vivido un crecimiento notable en los últimos años, impulsado en parte por su presencia constante en programas de cocina. Persiste como el lugar de referencia para los productos frescos y la cocina de calidad cerca del London Bridge.
  • Camden Town: Es el reducto histórico de la cultura alternativa. Aunque hoy es un punto turístico de primer orden, su mercado y sus calles mantienen esa estética extravagante y ecléctica que lo hizo famoso, con puestos de objetos curiosos y una vida social marcada por el pasado musical del barrio.

En el cruce de caminos que es Piccadilly Circus, el bullicio es constante. A pocos pasos se encuentra el M&M's World, un espacio puramente comercial de tres plantas que, pese a la afluencia masiva, se ha convertido en una parada curiosa por la magnitud de su despliegue. Muy cerca, el barrio chino (Chinatown) aporta otra capa de identidad a la ciudad; junto con los de Liverpool y Mánchester, el Chinatown londinense es uno de los mayores enclaves étnicos de Gran Bretaña, un sector denso y aromático que vive su momento de máxima actividad durante el Año Nuevo.

Londres es, en definitiva, una ciudad inagotable. Sus puentes, torres y museos de relevancia internacional aseguran que siempre quede algo pendiente para una próxima visita, lo que conserva intacta esa capacidad de sorprender a pesar de lo familiar de su silueta.

Londres
Catedral de San Pablo sobre el río Támesis
Abadía de Westminster
Abadía de Westminster
Covent Garden
Covent Garden
Portobello Road
Portobello Road
Borough Market
Borough Market
Chinatown
Chinatown

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