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La magia francesa del litoral occitano

4 min

Bañado por la luz, el cálido sureste de Francia es un derroche de colorido. Tras sumergirme en la belleza salvaje de la Côte Vermeille durante varios veranos, decidí explorar otras latitudes del litoral francés. El nuevo destino —la costa occitana— reúne varias localidades con carisma, a pie de mar y en el interior, donde todo está al alcance de un paseo.

Sète

La villa pesquera de Sète es conocida como la «pequeña Venecia del sur de Francia». Pintoresca y variopinta, esta isla singular se compone de siete barrios, si bien los más carismáticos son:

  • la Pointe-Courte, el colorido barrio de pescadores;
  • los distritos de los muelles, un peculiar laberinto de puentes y canales; y
  • la colina de Saint-Clair, más residencial.

El principal encanto de esta localidad son los canales que la recorren. El Canal Royal es el centro vital de Sète, donde se amarran los barcos de pesca, se comen los mejores platos y se celebran las justas náuticas, un espectáculo de combate sobre barcas que dura varios días.

Sète destaca además por su exquisita gastronomía, basada en las ostras de la laguna de Thau y la tiella, una empanadilla de pulpo y especias que se originó en el Quartier Haut, el barrio alto de casas humildes y ambiente napolitano.

Canal Royal, Sète
Canal Royal, Sète

Narbona

Narbona es una ciudad tranquila con una larga historia y una rica cultura. Fue la primera colonia romana fuera de Italia y aún conserva vestigios de su pasado, como un fragmento de la Vía Domitia, la primera calzada romana en la Galia, que se puede ver en la plaza del Ayuntamiento.

En el centro histórico se alza la imponente catedral gótica de San Justo y San Pastor, una obra maestra del siglo XIII que nunca se terminó, pero que impresiona por su belleza. Junto a ella se encuentra el Palacio de los Arzobispos, que combina el estilo gótico con una torre panorámica.

Otro lugar singular es el Puente de los Mercaderes, uno de los pocos puentes habitados de Francia, que evoca al Ponte Vecchio de Florencia. El puente cruza el Canal de la Robine, un lugar encantador donde se ubica el mercado de alimentos frescos (Les Halles), elegido como el más bonito de Francia y un deleite para los sentidos.

Canal de la Robine, Narbona
Canal de la Robine, Narbona

Montpellier

Con su espíritu joven, Montpellier reúne todo el encanto de una ciudad occitana por su rico ambiente cultural y la abundancia de terrazas, restaurantes y tiendas.

Su centro histórico alberga monumentos como la imponente catedral gótica de San Pedro, con sus torres cónicas, la curiosa Torre de la Babotte, la animada Place de la Comédie o la amplia Promenade du Peyrou, que une el Acueducto Saint-Clément con la Porte du Peyrou. En contraste con esta zona antigua, el distrito de Antigone sorprende por su elegancia y modernidad, con un estilo neoclásico diseñado por Ricardo Bofill.

Montpellier también es famosa por tener la facultad de medicina más antigua del mundo, que forma parte de la Université Montpellier y muestra el rico legado universitario de Francia.

Barrio de Antigone, Montpellier
Barrio de Antigone, Montpellier

Nimes

Convertida en colonia bajo el Imperio Romano, Nimes conserva suntuosos monumentos que son testigo de su relevancia histórica. Su glorioso pasado lo evocan vestigios grandiosos, tales como:

  • la Arena de Nimes, el anfiteatro mejor conservado del mundo romano;
  • la Maison Carrée, el único templo antiguo que se ha preservado íntegro;
  • la Torre Magna, una torre de vigilancia de 18 m de altura;
  • la Puerta de Augusto, una de las 14 puertas de la antigua muralla; y
  • el Castellum, el final del acueducto de Nimes, una ruina excepcional por su singularidad.

En el siglo XVIII, Nimes se embelleció con varias obras. La más destacada fue la creación de los Jardines de la Fuente, el lugar favorito de los nimeños para pasear.

Arena de Nimes
Arena de Nimes

Agde

Conocida como «la perla negra del Mediterráneo», Agde debe su apodo a la piedra de basalto volcánico que usa en sus edificaciones y les confiere un aspecto oscuro y único en el sur de Francia.

Esta pequeña ciudad milenaria se encuentra en los confines de tres aguas: el río Hérault, el Canal du Midi y el Mediterráneo. Y fue el comercio marítimo, de hecho, lo que convirtió a Agde, con el paso de los siglos, en una urbe floreciente.

La zona costera, por su parte, es muy animada. El Cap d'Agde es famoso por sus playas de arena fina, que cuentan con atracciones acuáticas, modernos clubes de playa y un concurrido puerto deportivo repleto de cafeterías, bares y boutiques.

Agde
Agde

Pézenas

Pézenas, en el corazón del Hérault, se asienta sobre calles pavimentadas con una historia rica que se refleja en su arquitectura medieval y clásica. En su centro histórico, se pueden admirar las casas burguesas del siglo XVI y los hoteles hoteles particulares de los siglos XVII–XVIII, que marcaron su época dorada. Es una villa que invita a perderse por sus calles empedradas y a descubrir sus lujosos palacetes.

Fue además el lugar favorito del dramaturgo Molière y su Illustre Théâtre. Su legado ha hecho de esta localidad una villa dedicada al teatro, además de tener una larga tradición artesanal que le ha valido el sello de «Site d’Art et Métiers» (lugar de artes y oficios).

Gracias a su comercio, Pézenas fue una ciudad próspera de cuyos intercambios queda hoy el gran marché alimentaire de los sábados, donde se pueden degustar productos regionales y vinos con denominación de origen.

Pézenas
Pézenas

Béziers

Eclipsada por sus vecinas Narbona, Perpiñán y Carcasona, la ciudad de Béziers es una gran desconocida. Alzada sobre una colina junto al Pont Vieux, un vistoso puente de piedra sobre el río Orb. Su casco antiguo es un lugar ideal para pasear por las callejuelas y disfrutar de las tiendas y los cafés.

Su patrimonio histórico es modesto, pero abarca varios lugares de interés:

  • las 9 esclusas de Fonseranes, toda una proeza de la ingeniería fluvial;
  • la majestuosa Catedral de Saint-Nazaire, que parece un castillo con sus torres; y
  • el umbrío paseo de las alamedas Paul Riquet, en cuyos extremos se encuentran el interesante Théâtre Municipal y el parque paisajístico del Plateau des poètes.

Para escapar del bullicio urbano, se puede también visitar el antiguo cementerio, que recuerda al parisino Père-Lachaise.

Ayuntamiento de Béziers
Ayuntamiento de Béziers

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