Viaje a Alsacia

Con sus casas de madera entramada y sus callejuelas empedradas, la región de Alsacia es como un cuento de Navidad. Aquí se concentran varios de los plus beaux villages de France, ciudades medievales cuyos coloridos edificios se reflejan en el agua de los canales. Alsacia ofrece también una gastronomía llena de sabor: el bäckeoffe, el foie gras, la tarte flambée, el bretzel y el chucrut son delicias capaces de deleitar al paladar más exigente.

Estrasburgo

La capital económica y cultural de Alsacia tiene un centro histórico muy activo, asentado sobre la Grande Île, la isla fluvial formada por la canalización del río Ill. El barrio antiguo de Estrasburgo es un ejemplo característico de ciudad medieval y por ello ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. En él destaca la imponente catedral de Notre-Dame, una obra maestra absoluta del arte gótico cuya fachada es de una riqueza ornamental extraordinaria.

También es singular el barrio de la Petite France, un pintoresco distrito construido a ras del agua donde antiguamente vivían y trabajaban los pescadores, molineros y curtidores de pieles. En la prolongación de este barrio se encuentran los Puentes Cubiertos, dominados por cuatro torres del siglo XIV, vestigios de las antiguas murallas.

Colmar

Las casas tradicionales, los canales, las exhibiciones florales y el mágico ambiente navideño hacen de Colmar un microcosmos único y entrañable. Contribuye a su encanto la atmósfera rural de sus calles y el cuidado estado de su centro histórico. La vasta zona peatonal cuenta con un rico patrimonio religioso y secular perfectamente conservado capaz de transportarle a uno a la Edad Media. Es de visita obligada la Pequeña Venecia, en el encantador barrio de la Krutenau, donde las casas tradicionales alsacianas a orillas del río Launch ofrecen una estampa pintoresca.

A finales de noviembre, las calles se ven alegradas por un escenario invernal impresionante. Engalanado con sus mejores luces, el casco urbano se transforma en un marco de ensueño para una visita al ritmo de las costumbres y tradiciones de la Navidad en Alsacia.

Sélestat

El centro histórico de Sélestat es un auténtico museo al aire libre. Esta pequeña ciudad es famosa por su Biblioteca Humanista, que aloja una infinidad de tesoros librescos de los siglos VII−XVI. Con ella comparte plaza otro lugar de visita ineludible: la Maison du Pain, ubicada en el antiguo emplazamiento del gremio de panaderos de 1522, que hoy da a conocer el pan en todas sus formas.

El casco antiguo también invita a descubrir sus hermosas casas renacentistas, la iglesia románica de Sainte-Foy y la iglesia gótica de Saint-Georges. En esta última se puede visitar durante todo diciembre una exposición peculiar: suspendidos bajo los arcos de la nave de la iglesia, diez abetos recorren las etapas más significativas de la evolución de la decoración del árbol de Navidad, desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Mulhouse

Situada entre el Rin y el macizo de los Vosgos, Mulhouse revela una amplia variedad de encantos: fachadas de estilo renacentista renano, vidrieras del siglo XIV, museos sorprendentes, antiguas fábricas en ladrillo rehabilitadas, palacetes, parques y jardines herencia de los siglos pasados, y unos comercios con una clara influencia suiza y alemana. Llegada la época de Navidad, en el centro se instala un típico mercado navideño, con villancicos y decoraciones acordes a esta época.

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