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EMERGE 2026: futuros inciertos

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Esta semana he estado en Belgrado para participar en el congreso EMERGE 2026. El encuentro, organizado por el Instituto de Filosofía y Teoría Social de la Universidad de Belgrado, nos propuso un reto bajo el título «Contested Futures»: debatir cómo la inteligencia artificial (IA) está redibujando nuestra vida pública.

Han sido dos días intensos de debate sobre el papel que juega la tecnología en el poder, en la política y, sobre todo, en nuestra capacidad de decidir como ciudadanos.

El deepfake como bisturí satírico

¿Puede un vídeo ultrafalso ser la forma de expresión más sincera de la política actual? Esta es la pregunta que sirvió de brújula para la comunicación que presenté: «Synthetic enunciation as counternarrative: the satirical deepfake in The Dor Brothers’ Riot». Se trata de un trabajo realizado junto a mis colegas Julieti Sussi de Oliveira y Lydia Sánchez, en el que analizamos cómo el deepfake ha pasado de ser una herramienta de desinformación a convertirse en un dispositivo muy afilado para la sátira.

A menudo, la mirada mediática se queda solo en el engaño, en ese peligro real que supone que un vídeo pueda confundir a cualquiera. Sin embargo, en nuestra investigación (a partir del vídeo viral Riot, de The Dor Brothers) sostenemos que el deepfake funciona hoy como un código de expresión renovado. Al crear representaciones irónicas y exageradas de políticos y magnates, estos artistas consiguen mentir con la forma para decir una verdad con el fondo. Es una forma de desnudar el poder: al sacar a los líderes de sus despachos y ponerlos en situaciones absurdas, la sátira nos revela la realidad de un escenario político donde el espectáculo ha devorado al debate serio.

Nuestra libertad frente al dictado del algoritmo

Este análisis se complementó con otra reflexión necesaria: el peligro de que los sistemas digitales nos conviertan en ciudadanos predecibles. Con la ponencia «Human agency, positive freedom and algorithmic predictability», Lydia Sánchez defendió una idea audaz y necesaria: nuestra libertad depende de que seamos capaces de ser imprevisibles.

El problema es que los algoritmos que consultamos a diario buscan justo lo contrario: respuestas automáticas y anticipables. Por eso, su conclusión fue rotunda: para poder elegir nuestro futuro y evitar que ese futuro lo diseñe un ordenador, debemos cimentar nuestro juicio en los hechos reales. Y es que, hoy más que nunca, defender la verdad frente a la simulación algorítmica es un acto esencial de resistencia cívica.

El ojo crítico: nuestra última defensa

Participar en EMERGE 2026 nos ha dejado la certeza de que la comunicación y la filosofía tienen mucho que decirse ahora mismo. Ante la sofisticación de la IA, quizá la salida sea recuperar ese «ojo crítico» que nos permita mirar más allá de la superficie técnica.

Necesitamos esa mirada propia para detectar las farsas del poder y, sobre todo, para no renunciar a nuestra autonomía. En un mundo que parece, cada vez más, proyectado por un cálculo informático, es vital recordar que el futuro todavía está en disputa y que la capacidad de elegirlo la seguimos teniendo nosotros.

EMERGE 2026
Instituto de Filosofía y Teoría Social de la Universidad de Belgrado

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