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El invierno en la llanura de Alsacia

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La fisonomía de Alsacia se reconoce en el equilibrio entre la piedra, la madera de las fachadas y el agua de sus canales. Durante el mes de diciembre, la arquitectura medieval de sus pueblos adquiere un protagonismo especial, no solo por la decoración, sino por una luz invernal que resalta los entramados de madera.

Es una región de ritos invernales arraigados donde la mesa responde al rigor del clima con platos contundentes; el bäckeoffe, la tarte flambée o el chucrut son preparaciones diseñadas para el frío que definen el carácter hospitalario de la zona.

Alsacia en Navidad
Alsacia en Navidad

Estrasburgo

En el corazón de la Grande Île, la isla fluvial que forma el río Ill, se asienta el centro histórico de la capital alsaciana. Esta zona conserva una escala medieval que le ha permitido integrarse en la vida moderna sin perder su identidad. El perfil de la catedral de Notre-Dame domina todo el trazado; su fachada de arenisca rosa es una muestra de la riqueza ornamental del gótico y un punto de referencia constante al caminar por las plazas del centro.

A ras de agua se encuentra el distrito de la Petite France, un sector de calles estrechas donde antaño trabajaban pescadores y curtidores. La fisonomía del barrio se prolonga hasta los Puentes Cubiertos, vigilados por cuatro torres del siglo XIV que permanecen como vestigios de la antigua muralla. En invierno, la humedad del río y la iluminación de las fachadas crean una atmósfera recogida que invita a recorrer la ciudad con lentitud.

Estrasburgo
Estrasburgo

Colmar

A un ritmo más pausado, Colmar funciona como un núcleo que ha sabido preservar su herencia rural dentro de un trazado urbano. El cuidado de sus edificios tradicionales y la ausencia de tráfico en gran parte del centro refuerzan esa sensación de haber mantenido intacta la arquitectura de otros siglos. En el barrio de la Krutenau, conocido también como la «pequeña Venecia», las casas se asoman directamente al río Lauch en una sucesión de colores y balcones que explican bien la estética de la región.

Al llegar diciembre, el ambiente cambia con la apertura de los mercados y una iluminación que busca resaltar el patrimonio secular. Lejos de ser un simple decorado, la transformación de la ciudad en estas fechas responde a una costumbre local muy viva. Recorrer sus calles en estas fechas permite observar cómo las tradiciones navideñas forman parte de la infraestructura cotidiana de sus habitantes, en un escenario donde la historia y el presente conviven bajo el frío de la llanura del Rin.

Colmar
Pequeña Venecia

Sélestat

El trazado antiguo de Sélestat funciona como un inventario de la historia alsaciana, con una fisonomía que oscila entre el rigor medieval y el refinamiento renacentista. La ciudad se percibe como un núcleo volcado en el conocimiento, una identidad que custodia su Biblioteca Humanista; este edificio guarda un legado documental que abarca desde el siglo VII al XVI y sitúa a la localidad como un punto de referencia para el estudio del Renacimiento en el norte de Europa. En la misma plaza, la Maison du Pain ocupa el antiguo local del gremio de panaderos de 1522, un espacio hoy dedicado a la cultura del trigo y la fermentación que explica la importancia histórica de este oficio en la región.

Caminar por sus calles permite observar el contraste entre la iglesia románica de Sainte-Foy y el gótico de Saint-Georges. En esta última se conserva durante diciembre una muestra singular: diez abetos suspendidos bajo los arcos de la nave que ilustran la evolución del árbol de Navidad desde el siglo XVI. Es una propuesta que huye del adorno convencional para proponer un recorrido histórico por la que es, según los registros locales, la cuna de esta tradición.

Maison du Pain
Maison du Pain

Mulhouse

Ubicada entre el Rin y el macizo de los Vosgos, la fisonomía de Mulhouse refleja un carácter marcadamente industrial y multicultural. En sus calles conviven las fachadas del renacimiento renano con antiguas fábricas de ladrillo hoy rehabilitadas; una influencia de las fronteras suiza y alemana que le otorga un aire más funcional que el de sus vecinas del norte. Al iniciarse la temporada navideña, esta identidad se traslada al mercado central, que se decora con telas diseñadas cada año para la ocasión, en un gesto que recupera el pasado textil de la urbe y lo integra en la festividad.

Saint Louis

El trayecto encuentra su cierre en el extremo meridional de Alsacia, en Saint-Louis. Situada en la frontera tripartita con Suiza y Alemania, esta localidad funciona como un umbral donde el paisaje de pueblos medievales y casas de madera se desvanece para integrarse en el área metropolitana de Basilea. Es un entorno de carácter práctico y contemporáneo que marca el fin de la llanura del Rin, un lugar de tránsito que sirve de despedida antes de cruzar definitivamente la frontera.

Mulhouse
Mulhouse

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