Yatzy: el juego de dados favorito

Yatzy es un juego de dados de dominio público cuyo objetivo es obtener la mayor puntuación posible tras sumar los puntos de las 13 combinaciones disponibles en la tabla de puntuaciones. Puede jugar cualquier número de jugadores; incluso se puede jugar en solitario. Tiene una mecánica similar a la de Yahtzee, la generala y los dados de póquer, y es muy popular en los países escandinavos.

Tabla de puntuaciones

Mecánica de juego

Los jugadores se turnan para lanzar 5 dados hasta 3 veces en cada turno. Después de cada tirada, el jugador elige qué dados mantener y cuáles volver a tirar: puede volver a tirar todos los dados, o solo algunos, hasta 2 veces en un turno. En cada turno, el jugador debe anotar en la tabla de puntuaciones la puntuación resultante, o un cero si no ha ligado ninguna combinación. Las combinaciones consisten en

  • contar el número de dados repetidos
  • combinaciones del póquer (como el full o la escalera)
  • sumar el total de puntos obtenidos en una tirada

El juego termina cuando se han rellenado todos los recuadros de puntuación, y gana el jugador con la puntuación total más alta.

Antecedentes históricos

Los juegos de azar han acompañado al ser humano desde sus orígenes, como así lo ponen de manifiesto las evidencias halladas por la Arqueología moderna. La historia del juego de los dados, en particular, se remonta a la prehistoria, cuando los chamanes lanzaban huesos o ramas para predecir el futuro de su tribu. En la práctica de la adivinación solía utilizarse el astrágalo de animales plantígrados, que por su constitución y su forma hexaédrica podría decirse que es el precursor del dado de seis caras que conocemos en la actualidad.

Se cree que el juego de los dados, como tal, tiene su origen en el antiguo Oriente Próximo. Se ha encontrado evidencia de juegos de azar con nudillos parecidos a dados en el Antiguo Egipto, donde ya entonces algunos jugadores limaban un lado de los huesos para que determinados símbolos salieran con más frecuencia en un juego llamado senet.

Otro de los juegos de dados más antiguos se encontró en una tumba de Mesopotamia que se remonta a alrededor del siglo XXIV a.C.: el juego real de Ur. En los lados opuestos de los dados mesopotámicos los números eran consecutivos, en lugar de sumar 7, como ocurre en los dados modernos.

Aunque en la Antigua Roma las apuestas estaban prohibidas, los romanos eran jugadores entusiastas de lo que denominaban aleam ludere (jugar a la suerte). Había dos tipos de dados: los tali (astrágalos, en latín), grandes y de cuatro caras, y los tesserae (cubos, en latín), pequeños y de seis caras. En el siglo II a.C., en el Egipto ptolemaico, surgen los dados de veinte caras.

Como evolución de los dados, en China se originaron el dominó y los juegos de cartas, coincidiendo con la transición tecnológica de los rollos manuscritos a los libros impresos. Y en Japón, los dados se usaron para jugar al sugoroku, un juego similar al backgammon.

Yatzy

Matemática, física y azar

El término dado proviene del latín datum, que significa algo dado o jugado. El dado tradicional es un cubo redondeado, con un número diferente en cada una de sus seis caras, aunque también se consideran dados otros objetos poliédricos que incluso pueden tener las caras marcadas con símbolos, en lugar de números. Todos ellos se utilizan en juegos de mesa y en juegos de apuestas para generar resultados aleatorios al lanzarlos sobre una superficie horizontal. Los resultados se producen con una probabilidad que se distribuye mediante una distribución uniforme discreta, es decir, todos los valores posibles tienen la misma probabilidad de ocurrir.

En principio, los dados caen en la mesa de forma aleatoria y no hay manera de condicionar el resultado. Sin embargo, como los dados tienen unas propiedades físicas, su movimiento se puede estudiar como un problema de la mecánica del sólido rígido. De hecho, Chris Pawlicki, un ingeniero mecánico de Detroit dedicó tres años a estudiar las propiedades físicas de los dados en movimiento e inventó una técnica para controlar ese movimiento y controlar cómo caen. Como no hay regla de casino sobre cómo se deben lanzar los dados, salvo que estos deben golpear la pared posterior, el ingeniero desarrolló un método para controlar los dados. Comenzó a impartir seminarios para enseñar el método a otros y darles la ventaja que buscaban, y de paso para reclutar a un equipo de controladores de dados de élite.

Entonces, ¿es el resultado de las tiradas realmente aleatorio? Ya en el siglo XVII se lo preguntaron los matemáticos Blaise Pascal y Pierre de Fermat. Hoy, mediante nuevos modelos teóricos y cámaras de video de alta velocidad, el ingeniero mecánico Tomasz Kapitaniak, de la Universidad de Łódź, asegura que los dados no son del todo aleatorios. Factores como la posición inicial del dado y el arrastre atmosférico son determinantes, pero predecir el resultado con certeza sigue siendo una tarea imposible.

Existen también los dados trucados: dados cargados o torcidos, diseñados para favorecer algunos resultados sobre otros para hacer trampas o por mera diversión. No es un invento nuevo. En algunas excavaciones prehistóricas han aparecido astrágalos trucados con el objetivo de vencer en el juego, lo que convierte este objeto en un símbolo de la naturaleza humana, inmutable a través de los tiempos, como si hubiera una conexión diabólica entre el hombre moderno y sus antepasados.

En el pasado, sorprendentemente, el azar (palabra de origen árabe que significa juego de dados), estuvo muy vinculado a lo sobrenatural, y después a lo religioso. La suerte no era más que «el favor de los dioses».

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